• Buscá -

Una vía para que tus familiares puedan mantener el estilo de vida

Los seguros de vida funcionan como una inyección de liquidez para hacer frente a situaciones adversas. Además, son una forma de cuidar a tu familia aún cuando ya no estés presente.

El mundo -y la vida- es impredecible. No sabemos qué nos puede pasar en el corto, mediano o largo plazo, aunque sí sabemos, como única certeza, que algún día vamos a morir. Con suerte no será hoy. Ni mañana. Ni en mucho tiempo. Pero pasará. Y, cuando eso suceda, lo mejor que podremos hacer por quienes queremos es cuidarlos, resguardarlos y ayudarlos a que, al sentimiento de pérdida, no tengan que sumarle, también, el estrés por no saber cómo seguir adelante con su vida tal cual la conocían.

El seguro de vida, como hemos dicho, se articula como una inyección de liquidez. Se trata de un capital del que podrán disponer los beneficiarios de la cobertura, que les permitirá continuar con el estilo de vida alcanzado y con los planes que tenías a futuro para ellos.

Seguramente, si recibiste ayuda de tus padres para comprar tu primer departamento o si tuviste acceso a un colegio o a una universidad privada, quieras poder ofrecerles a tus hijos, mínimamente, las mismas posibilidades que te brindaron a vos. No hay un común denominador. Acá la clave es que vos digas qué querés, y hacia allí vamos. Pero, una cobertura estándar cubre tus gastos fijos, el mantenimiento del hogar, la vivienda y la educación de tus hijos.

Mediante esta herramienta, podés tener la tranquilidad de que, ante una eventualidad como puede ser un fallecimiento o una situación de discapacidad permanente, las necesidades económicas de tu familia estarán cubiertas. En otras palabras, se trata de la posibilidad de mantener los gastos mensuales corrientes y el estilo de vida alcanzado por la familia.

 

Sabemos que es feo pensar en tu muerte o en tener un accidente. ¿Pero si te pasa? Tener un seguro de vida es un acto de amor para que, en caso de tener esa mala suerte, tu familia pueda extrañarte sin tener que preocuparse en dejar la escuela o mudarse a una casa más chica. 

Escribí a Lifer para saber cómo hacerlo. Recordá que asesoramos en forma gratuita y sin ningún compromiso.

Lifer.